
Siempre me pareció muy curioso que existiera el llamado síndrome de Stendhal. Hace ya tiempo el turista medio sustituyó ese por el que yo he bautizado como síndrome de Nikon. Dispara cuantas mas fotos puedas.
Nos dice la wikipedia que “el síndrome de Stendhal es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardiaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a una sobredosis de belleza artística, pinturas y obras maestras del arte. Tiene esta denominación por el famoso autor francés del siglo XIX, quien dio una primera descripción detallada del fenómeno que experimentó en su visita en 1817 a Florencia”.
<> El síndrome de Nikon en cambio se caracteriza porque el turista apenas aprecia lo que está mirando, intenta disparar tantas veces como pueda, y hace esperar a la gente cuando saca fotos de recuerdo que, no me cabe duda, van a caer en el olvido en muy poco tiempo. La generalización de cámaras digitales ha contribuído a su propagación, alcanzando en la actualidad peligrosamente la frontera que separa el síndrome de la epidemia.
He sido testigo de ello varias veces. La primera, la que más recuerdo, delante del Big Ben, era oscuro, pasa un autocar de turistas japoneses, sin detenerse, del que salen decenas de flashes. Lo he vuelto a ver delante de la Pedrera en Barcelona, y no dudo que pase en muchos otros sitios. Peor es en los museos, donde al parecer hay mucha gente que no va a ver lo que hay sino a hacer fotos.
Para esta vez he tenido dudas sobre qué foto poner, y al final me quedo con esta, algo paródica, pero al fin y al cabo, el síndrome de Nikon no deja de tener su gracia.







