Archive for 29 noviembre 2006

Perdido en el supermercado

noviembre 29, 2006

Joe Strummer era, al parecer, quien escribía las letras de los Clash, cuyos temas firmaba con Mick Jones. Aparte de letras en temas más comprometidos socialmente, trataba temas universales.” ¿Me quedo o me voy?”, “Should I stay or should I go?” Esa duda eterna. Si te asalta, tararea esa canción. No creo que resuelva el dilema, pero te sentirás mejor.Otro es “Perdido en el supermercado”, “Lost in the supermarket”, de su disco “London calling”. En realidad, me parece que es más una canción sobre la alienación y el consumismo desmedido, pero me acuerdo de ella casi una vez por semana, es decir cada visita que hago al supermercado, en realidad hipermercado, aunque creo que debería acuñarse ya, si no lo está, la expresión megamercado.

Una de las cosas más duras de cambiarse de casa es sin duda cambiar de supermercado. Como en las tiendas de discos, cada una tiene su propio orden de las cosas, su propio sistema de organización. Cuesta mucho habituarse a ese nuevo orden, saber qué hay en cada uno de esos pasillos atiborrados. De repente, un buen día, ahora que ya me habían conseguido fidelizar (como dicen ellos) a una marca concreta, van y me la quitan. Y ponen su propia línea de productos (del hipermercado que visito yo solamente se salva su yogur con melocotón). Y eso molesta.

Peor es cuando vas a comprar como mero ejecutor de las ideas de otros. Ahí llevas una lista, que no has escrito tú, y pone simplemente “panecillos”. Al girar, siempre llevas un carro con problemas para girar, te enfrentas ante un pasillo enorme y amenazador, lleno de panecillos de todas las marcas, tamaños y clases posibles. Integrales, sin sal, sin gluten, sin esto o con lo otro. El temor al fracaso siempre está ahí acechando. ¿Y si elijo mal? Las despensas de las casas están llenas de paquetes de panecillos que no eran los que debían ser. Al final cogí uno integral, pero con sal, tamaño medio y envoltorio digno, precio de la gama medio alta. Ese día acerté, pero no siempre me va a sonreir la suerte. Me voy, que tengo que ir a hacer la compra.

I’m all lost in the supermarket
I can no longer shop happily
I came in here for that special offer
A guaranteed personalityI wasn’t born so much as I fell out
Nobody seemed to notice me
We had a hedge back home in the suburbs
Over which I never could see

I heard the people who lived on the ceiling
Scream and fight most scarily
Hearing that noise was my first ever feeling
That’s how it’s been all around me

CHORUS

I’m all tuned in, I see all the programmes
I save coupons from packets of tea
I’ve got my giant hit discoteque album
I empty a bottle and I feel a bit free

The kids in the halls and the pipes in the walls
Make me noises for company
Long distance callers make long distance calls
And the silence makes me lonely

CHORUS

And it’s not hear
It disappear

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Qué es tácitamente

noviembre 20, 2006

tácito, ta.
(Del lat. tacĭtus, part. pas. de tacēre, callar).
1. adj. Callado, silencioso.
2. adj. Que no se entiende, percibe, oye o dice formalmente, sino que se supone e infiere.

Entre las cosas que me gustan de escribir un blog, hay una que no me imaginaba antes de empezar, porque no sabía que existía, saber a través de qué búsquedas llega la gente aquí. Me sorprende la cantidad de búsquedas diarias que tiene el tema de los villanos de Disney, y me llama la atención también que muchos buscan “que es tácitamente”.

Pues bien, para describirlo de la mejor manera que se me ocurre, tácitamente es el adverbio correspondiente al adjetivo tácito, o tácita, lo opuesto a explícito/a, al adverbio explícitamente. Es, en definitiva, lo que no hace falta explicar, lo que se sobreentiende. La palabra taciturno también viene de ahí, aunque designa más bien a alguien huraño. En italiano tacere es callar, y también omitir.

El origen de esta expresión, como boicot, o sandwich entre otras muchas, está en una persona. En este caso, un historiador romano, Publio Cornelio Tácito, que vivió allá por los siglos I y II de nuestra era, que nos dejó una obra incompleta, unos anales, en los que la doble lectura, lo que calla, lo que se sobreentiende, son tan importantes como lo que cuenta. También era algo tendencioso. Según se dice, la visión que Tácito dió de algunos emperadores romanos, esencialmente a base de sugerir, de dejar que el lector se hiciera su composición, marcaron mucho la opinión posterior sobre ellos, con Nerón como ejemplo más señalado.

De Tácito se alaba especialmente su estilo que, aunque un poco críptico, tendía a las frases cortas, y a evitar reiteraciones innecesarias (poner innecesario después de reiteración no sé si le hubiera gustado mucho a Tácito ¿hay reiteraciones necesarias?).

Corea, 1500

noviembre 20, 2006

<> Esto lo escribí para un concurso de El Pais. El premio era un viaje a Nueva York para ver a U2. No gané, claro.


Yo iba para campeón del mundo desde que nací. Ese era el plan que mis padres habían trazado para mí. Naturalmente, sin preguntarme mi opinión. En realidad formaba parte de un experimento en el que mi hermano gemelo y yo éramos los cobayas, y “ellos” los científicos. Socióloga y antropólogo, se habían propuesto realizar un magno trabajo que con evidencia empírica incluida, demostrara que “el campeón no nace, se hace”. A tal efecto, desde que mi hermano y yo éramos bebés, a mí me reservaron un estricto plan especial de preparación física, mientras que a él le dejaban ir a su aire.

Descartaron de entrada que yo fuera campeón en algún deporte colectivo, pues sostenían que la gloria era para el que se la trabajaba, querían poder individualizar sin discusión alguna que yo era el número uno, yo y sólo yo. En segundo lugar, descartaron también deportes de escasa relevancia y notoriedad, pues no les servía que yo fuera campeón mundial de cualquier extraña modalidad con 300 practicantes en todo el planeta. Evitaron también aquellos deportes en lo que, aunque individualmente el deportista podía alcanzar la gloria, pudieran influir de manera más o menos decisiva otros aspectos. De ese modo, nada de motos, coches o bicicletas.

La elección se redujo pronto a optar entre el tenis, atletismo y natación. Por cuestiones diversas, incluyendo un exhaustivo estudio de la predisposición de los españoles a destacar, o no, en determinados deportes, desde pequeño me inculcaron la pasión por el atletismo, y su prueba reina, los 1.500 metros, en donde la historia ya había demostrado que no era una quimera que el campeón fuera español.

La cosa empezó a ir bien, y llegué a ganar algunos campeonatos infantiles y después juveniles, primero locales, luego nacionales. El problema, y eso complicaba sus tesis establecidas demasiado pronto, era que mi hermano siempre quedaba segundo por poco. Sin nada de entrenamiento específico, pero solidario conmigo como sólo puede serlo un hermano gemelo, me acompañaba en las largas sesiones que se iniciaban de madrugada, y parece que tenía buenas condiciones naturales. Aunque él siempre lo niega, creo que en más de una ocasión me dejó ganar.

Así fuimos creciendo, llamando la atención de la prensa, primero local, luego nacional, y más tarde internacional. Curiosamente la prensa surcoreana se ocupaba mucho de nosotros, hasta el punto que según parece a los 16 años éramos, respectivamente, los números tres y cuatro en el ranking de personajes más populares de ese país.

Era realmente un problema para su investigación que mi hermano y yo llegáramos a los 22 años, como grandes favoritos a los campeonatos del mundo de Nairobi, como plusmarquistas del año, con marcas idénticas (3.29.00 exactamente, lo que no está nada mal). A estas alturas, no se les había ocurrido que cambiar el título del estudio e inventarse datos sobre mi hermano, ignorado completamente en sus investigaciones, hubiera sido suficiente. A nosotros nos daba igual, especialmente porque nuestro prestigio en Corea nos había convertido, por aquello de los ingresos publicitarios, en jóvenes millonarios, amén (y nunca mejor dicho) de semidioses allí. Así, corrimos la gran final, en medio de una gran expectación, con el apelativo ya consolidado de los twin tanks. Ganamos, claro. Los dos. Se emplearon las palabras foto finish y ex aequo por primera vez en una final de 1.500.

Fue una buena carrera (3.28.46 para más señas). Nos retiramos a una lujosa villa a cuarenta kilómetros de Seul, mientras “ellos” tardaron diecisiete años en rehacer su investigación para que todo fuera coherente. Cuando la publicaron, nadie (excepto en Corea) se acordaba de nosotros. Nosotros también nos habíamos olvidado de “ellos”.

Leo & Hal

noviembre 18, 2006

Hablaba de Hal Wilner un poco más abajo, y alababa su capacidad de reunir a diversos artistas en torno a un proyecto concreto y darle una tremenda unidad al conjunto. Eso se ve muy bien en este disco de homenaje a Cohen, un señor que, como Dylan, hace canciones a las que les sienta muy bien ser interpretadas por otros. De todos modos, el recuerdo de esa voz profunda y cavernosa está ahí, siempre presente. También son muy disfrutables otros dos discos de homenaje al canadiense, I’m your fan y Tower of songs (este más flojo, pero la versión de Aaron Neville de Ain’t no cure for love es maravillosa). ¿Los quieres oir?
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