Archive for 23 noviembre 2007

Feliz Navidad

noviembre 23, 2007

de Hugo Pratt

Corto Sconta Detta Arcana

– Pero… ¿Qué haces vestido de Papá Noel? Dime…
– Corto, Corto… ¡Feliz Navidad!
– Díos mio, ¿Me habré vuelto loco? Además, hoy no es Navidad.
– ¿Qué importa? Nosotros celebramos la Navidad cuando nos parece…
– Rasputín… ¿Seguro que eres tú?
– No… ¡Soy tu tía!

Aún falta, ¿cuanto? ¿un mes? ¿un mes y un día? ¿un mes y dos días?. Depende del día que tomemos como referencia. El día de Navidad, la Nochebuena, o incluso aunque no me acabe de convencer del todo, no descarto celebrar cualquier año de estos el Festivus.

En un capítulo de Seinfeld, una de mis series favoritas de todos los tiempos (esa coletilla queda muy categórica), se van todos a casa de los Costanza a celebrar el Festivus. Es un 23 de diciembre, no hay árbol y sí un poste de aluminio “de fácil mantenimiento”, durante la cena se expresan los agravios y ofensas realizados durante el año, y al final hay un combate de lucha libre. Es una opción.

Como los de Bilbao, que dicen que nacen donde quieren, suscribo esa frase de Rasputín. Nosotros también celebramos la Navidad cuando nos apetece. Y aunque ya se sabe eso de quien roba a un ladrón … no puedo dejar de decir que la idea -y el encabezamiento- los robé de aquí.

Música y niños

noviembre 19, 2007

No entré en el Gran Teatre del Liceu, toda la vida para mí el Liceo, hasta hace un par de años. Fue para ver una versión para niños de Pedro y el lobo. Luego volví a ver a Van Morrison, que bien mirado también tiene una vertiente así como de bruja de cuento, o de lobo. Sí había pisado en varias ocasiones otro lugar emblemático, el Palau de la música, para ver a gente diversa, desde Nina Simone a (ejem) Van Morrison; también he visto ahí algún que otro espectáculo infantil. Lo mismo con el flamante Auditori, o incluso espacios como el Casino de l’Aliança de Poble Nou donde ha tocado gente como Lambchop o Tindersticks, y que yo también he visitado un par de veces para ver espectáculos dirigidos al público infantil, que son como las películas que se hacen ahora para los niños, realizados con bastante cuidado, buen gusto, y guiños a los padres.

Ayer mismo estuve viendo una versión infantil de La Flauta mágica de Mozart, con una escenografía impecable -no en vano es de Comediants-, y ese número de los gorgoritos de la reina de la noche que tiene pocos que le puedan hacer sombra. Se pasa un buen rato viendo una obra estimulante. En todo caso, de todos los espectáculos que he ido viendo a lo largo de estos años, que ya son unos cuantos, me quedo seguramente con un concierto que era para niños, pero con toda probabilidad pensado especialmente para los niños de treinta años como aquel disco de Miliki. Era la orquesta de la ciudad de Barcelona, full band, interpretando música de películas de cine fantástico, puesta en escena muy sobria, y piezas gloriosas de Hermann como Ultimatum a la tierra o Fahrenheit 451, el clásico de Strauss que todos asociamos a 2001, o el plato fuerte, una suite de temas de La guerra de las galaxias, de John Williams, rematado con la orquesta en pleno a todo trapo tocando esas notas también inmortales. Entre los japoneses del público seguramente estoy yo.

Chavecitos

noviembre 12, 2007

Casualidades de la vida, tenía este tema pensado hace tiempo, las fotos escogidas, e incluso había empezado a escribirlo el viernes pasado. El fin de semana pasó lo que pasó. Mantengo en todo caso lo que tenía.

Con Chávez pasa un poco como con Gil. De buenas a primeras se corre el riesgo de que a uno le salga un ramalazo chusco y le dé por reirse con el personaje y sus ocurrencias. Porque a veces el hombre tiene gracia. Por ejemplo, en aquel discurso en la ONU diciendo que olía a azufre porque W acababa de abandonar la tarima donde estaba él. Pero mayormente me parece un tipo peligroso, convertido con esos arranques demagogos que le caracterizan en una especie de adalid del depotismo iletrado. Así, por ejemplo, su reciente propuesta de cambiar el huso horario venezolano, abandonada hasta que se aclarasen ellos mismos, porque no acababan de decidir si querían media hora más o media hora menos.

Como aspirante a lider mundial, World leader pretend cantaban los REM, subapartado grandes egos y poca vergüenza, no ha igualado al ya fallecido de Turkmenistan, cuya efigie aparecía hasta en las botellas de vodka, o al norcoreano Kim Il Sung que hacían rendir, como antiguos emperadores, auténtico culto a su persona, con estatuas gigantescas incluidas. Él es más modesto, se conforma con tener unos muñecos, bautizados como Chavecitos, tamaño geyperman, con una especie de barretina en la cabeza, y que parece que alcanzaron buenos niveles de ventas. O los muñequitos que se ven aquí abajo. No me extrañaría que hubiera pensado algo como esto: Voy a visitar al comandante, no le llevo pasteles que anda fastidiado de la tripa. Le llevaré estos muñecos revolucionarios, para que se entretenga cuando yo me vaya. Y es que si no fuera todo tan serio, lo que dan ganas es de tomárselo a cachondeo.

Domingos de bricolage

noviembre 2, 2007

A perfect day es una canción de Lou Reed. Sunday Morning de la Velvet Underground. Son canciones que sin necesidad de oirlas tarareo, aunque sea inconscientemente, muchos domingos. Lo cierto es que si uno mira la letra de Sunday morning no parece que tenga mucha relación con el tono plácido de la canción. Parece más bien que Lou o cualquiera de los otros se hubieran pasado la mañana colocando una lámpara de pared, con interruptor incorporado y cable minúsculo.

El bricolage de los domingos por la mañana es un clásico. Hace falta luz del día, no vale la de una bombilla. Hay que estar de buen humor, porque de lo contrario se corre el riesgo de abandono prematuro. Conviene empezar a media mañana, tener algo de tiempo por delante, porque ver como empieza a oscurecer y el trabajo queda a medias es tremendamente irritante. Además de ser sin duda una de las causas de divorcio más frecuentes.

Contrariamente a lo que mucha gente piensa, no hace falta -y lo digo por experiencia- ser un manitas o muy hábil. La técnica ayuda. Grandes conquistas de nuestro tiempo son los taladros suavísimos, el cuelgafácil o esos maravillosos destornilladores eléctricos. El bricolage se ha popularizado. Como volar, ahora que han bajado los precios -los vestíbulos de los aeropuertos parecen a veces andenes de metro en hora punta- , o tener una embarcación de recreo, algo que vistas algunas calas de la Costa Brava o de las Baleares en el mes de agosto, está al alcance del 90% de la población mundial.

Ikea es seguramente la más popular, y supongo que ha ayudado mucho, ¿quien no tiene en casa algo de Ikea?, pero es solamente la punta del iceberg. Ese modelo de tienda de hágaselo usted mismo no es exitoso solamente por su capacidad de abaratar costes y precios. Es el ejemplo perfecto de la autoayuda, de la inyección de confianza. Debe ser el equivalente a lo que sentían los antiguos, los muy antiguos, los que salían a cazar, cuando volvían a casa cargados de comida para la semana. Cualquiera, por más torpe que sea, es capaz de montar sus muebles. De lograr sacar un mueble gigantesco donde antes había tablas y miles de tornillos. Eso hace que uno se sienta bien. Y dan ganas de cantar lo de such a perfect day