Domingos de bricolage

A perfect day es una canción de Lou Reed. Sunday Morning de la Velvet Underground. Son canciones que sin necesidad de oirlas tarareo, aunque sea inconscientemente, muchos domingos. Lo cierto es que si uno mira la letra de Sunday morning no parece que tenga mucha relación con el tono plácido de la canción. Parece más bien que Lou o cualquiera de los otros se hubieran pasado la mañana colocando una lámpara de pared, con interruptor incorporado y cable minúsculo.

El bricolage de los domingos por la mañana es un clásico. Hace falta luz del día, no vale la de una bombilla. Hay que estar de buen humor, porque de lo contrario se corre el riesgo de abandono prematuro. Conviene empezar a media mañana, tener algo de tiempo por delante, porque ver como empieza a oscurecer y el trabajo queda a medias es tremendamente irritante. Además de ser sin duda una de las causas de divorcio más frecuentes.

Contrariamente a lo que mucha gente piensa, no hace falta -y lo digo por experiencia- ser un manitas o muy hábil. La técnica ayuda. Grandes conquistas de nuestro tiempo son los taladros suavísimos, el cuelgafácil o esos maravillosos destornilladores eléctricos. El bricolage se ha popularizado. Como volar, ahora que han bajado los precios -los vestíbulos de los aeropuertos parecen a veces andenes de metro en hora punta- , o tener una embarcación de recreo, algo que vistas algunas calas de la Costa Brava o de las Baleares en el mes de agosto, está al alcance del 90% de la población mundial.

Ikea es seguramente la más popular, y supongo que ha ayudado mucho, ¿quien no tiene en casa algo de Ikea?, pero es solamente la punta del iceberg. Ese modelo de tienda de hágaselo usted mismo no es exitoso solamente por su capacidad de abaratar costes y precios. Es el ejemplo perfecto de la autoayuda, de la inyección de confianza. Debe ser el equivalente a lo que sentían los antiguos, los muy antiguos, los que salían a cazar, cuando volvían a casa cargados de comida para la semana. Cualquiera, por más torpe que sea, es capaz de montar sus muebles. De lograr sacar un mueble gigantesco donde antes había tablas y miles de tornillos. Eso hace que uno se sienta bien. Y dan ganas de cantar lo de such a perfect day

4 comentarios to “Domingos de bricolage”

  1. trementina Says:

    Cuanto sin leer.
    No voy a leer este día dos… quiero volver con más tiempo y empezar a leer donde lo deje.
    Que mal me he portado ni te leo, ni me escibro, ni he tenido mucho tiempo para estar delante de la pantalla.
    Bona nit! espero no tardar mucho en leerte de verdad.

  2. El opositor Says:

    Noooooooooooo.

    Sí, es una sensación agradable cuando terminas tu mueble de 2×2 metros, pero ¿y lo mal que lo pasas?. Yo siempre he sido un manazas para cosas del bricolage, aunque me den instrucciones y tan sólo sea atornillar. Mi problema es que no entiendo los dibujos! 😀

    Otro hándicap es que jamás suelo tener las herramientas apropiadas…

    Saludos!

  3. linoleo Says:

    Uf ya me guataría a mi ponerme a eso, no tengo herramientas apropiadas y soy un desastre para las chapuzas.

  4. listenn Says:

    Aquí un partisano antikea, lo único que hay son vasos de cristal, que una vez accidentados no serán repuestos.
    Muebles kit, en cualquier lado, pero colas innombrables en la república indepedendiente de Montigalà/GV2.

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