Archive for 26 febrero 2008

El debate

febrero 26, 2008

La TV moderna o la política moderna, que tal vez sea lo mismo, dicen que nació en el debate entre Nixon y Kennedy, que ganó por goleada JFK. Nixon iba mal afeitado, sudaba y desprendía mal humor. Kennedy emanaba seguridad y generaba confianza. Parece que ahí dio el golpe de gracia para ganar, con apuros, las elecciones que le llevaron a la presidencia.

No pensaba ver el debate. Primero por lo que escribí el otro día. Segundo porque se sabe de antemano lo que va a decir cada uno. Hay más razones pero esas son las dos más importantes. De hecho no lo ví, no lo ví entero, pero no pude evitar la curiosidad durante un rato, para ver los gestos, las caras. Ahora parece que lo importante es lo que pareció que fue, si ganó uno o el otro. Como solamente ví retazos sueltos, en eso tampoco estoy muy seguro.

Solamente diré una cosa obvia que lo de Rajoy de la niña me pareció de un cursi que tira de espaldas, que no se lo cree ni él y que el que escribió eso se debería buscar otro trabajo. Y de Zapatero, que me parece muy preocupante que hablando de I+D+I, de educación, inversiones en investigación y en ciencia, salte sin solución de continuidad a Barceló, Sabina, Serrat y Pedro Duque.Y esa despedida más propia de la época de las fotos, ese impostado, falsísimo Buenas noches y buena suerte.

Buena suerte, la vamos a necesitar.

EDITORIAL: No con mi voto

febrero 16, 2008

Los grandes periódicos tienen por costumbre hacer un editorial en época electoral pronunciándose por alguno de los candidatos. Yo no soy un gran periódico, ni me voy a decantar por nadie, pero hago un editorial, que hoy me apetece.

La verdad es que nuestros políticos me defraudan cada día más. Salvo honrosas excepciones, la inmensa mayoría ha entrado en una dinámica absolutamente carente de cualquier relación con la realidad. Los medios de comunicación se enrocan en trincheras muy delimitadas, y a uno cada vez le apetece menos leer algo, sabiendo a priori lo que van a decir.

La derecha española se caracteriza por defender ahora lo que hace veinte años rechazaba. En ambos casos con gran vehemencia. Constitución, estatutos de autonomía, leyes sobre el divorcio o el aborto. Además de entrar en una dinámica de acoso y derribo permanente, con los argumentos que hagan falta. La llamada izquierda -al menos la que ha gobernado- ha caído en una espiral de promesas del peor populismo, repartos de limosna sin aportar soluciones estructurales. La vacuidad que acompaña a muchas de sus declaraciones, y ese tono que une una enorme autocomplacencia con grandes dosis de correción política y notable falta de contenido concreto de sus ideas me irrita cada día más.

Se me puede decir que no todo es bipartidismo. Y es cierto, pero los demás partidos tampoco me parece que estén a la altura. No me quiero detener mucho, pero hay una actitud general de mercadeo del apoyo, una falta de sentido de interés general que me da bastante lástima. Además, a estas alturas, casi todos los partidos que están cerca de mí han tenido sus dosis de participación en gobiernos, incluyendo autonómicos o municipales, con lo que ya sé lo que hacen. O lo que no hacen.

Así que de momento, no me van a convencer con mandangas de voto útil. El que quiera el voto, mi voto, que se lo trabaje un poco. Y me temo que no falta demasiado tiempo para convencerme. Mientras, esta es mi candidatura.

Impresión, amanecer

febrero 12, 2008

No voy a hablar de arte. Entre otras razones, porque tengo poco que decir al respecto. Algunas cosas me gustan, otras no, pero no puedo opinar mucho más allá de eso. Sí es verdad que me gustan los impresionistas, y bastante. Y que me acordé de este cuadro el otro día, que cogí un avión de esos de hora temprana, de los que te obligan a madrugar mucho, demasiado. Al menos uno puede ver salir el sol casi al tiempo que despega, lo que es buena recompensa al madrugón.

Siempre me sorprende ver el tráfico que hay a las seis de la mañana. Luego dicen que la gente no trabaja, y en mi opinión ese era tráfico de curritos. No deja de ser raro levantarte en silencio, salir de casa como un fugitivo, conducir aún de noche y llegar al aeropuerto y encontrarte un montón de gente. Da tiempo de dar un paseo, porque hay que ir con antelación. Ahora tenemos -¡aleluya!- la opción de ir ya con la tarjeta de embarque, pero nadie nos quita tener que pasar el absurdo control. Mi anterior vuelo mañanero coincidió con un tremendo atasco en esa zona que me hizo ir un poco más pronto todavía.

Luego, esperando el despegue sentado junto a la ventana, mirando hacia el horizonte, un montón de colores, de matices de luz. Despegar saliendo hacia el mar y disfrutar de la estupenda visión del sol saliendo al mismo tiempo. La llegada, a un sitio de esos donde caminas de la pista a la terminal, lo que siempre es agradecido -siempre si el paseo es de unos cuantos metros-. Me dí la vuelta y miré el avión. Me gusta ver el nombre, normalmente no se puede porque lo tapa el finger. Le dije adios al Macarella.