Archive for 29 abril 2008

Saludos confusos

abril 29, 2008

La modalidad de saludo que más me gusta es la del saludo confuso. Sobre todo por lo que tiene de surrealista. El saludo confuso consiste en saludar a una persona por error, creyendo que es otra. El saludo confuso puede ser ocasional, en cuyo caso no es grave, o ser persistente, que ya es más preocupante.

Yo he sufrido el síndrome del SCP, el saludo confuso persistente. Y además me ha pasado un par de veces. El caso más agudo ocurrió hace años, en la facultad. Un amigo de un compañero mío que a veces se unía en algún corrillo, y al que conocía de vista, y de apellido, ni siquiera su nombre de pila, tenía un doble. Por suerte, la gente coincidía en eso conmigo. No era yo que estuviera loco, era que había otro tío por allí que se le parecía un montón. No sé si yo era el único, pero saludaba al doble más a menudo que al verdadero. Luego al darme cuenta dejé de saludar al doble, lo cual me ocasionó más de un problema de conciencia. Al fin y al cabo, él ya esperaba mi saludo. Yo, de reojo, claro, le miraba y le veía decepcionado. Era duro no saber que hacer, seguir con la farsa o afrontar la realidad. Por suerte, el curso acabó pronto, y creo que el doble, o el otro, no estoy seguro, dejó la carrera.

Lo del SCP debe ser hereditario. Recuerdo de pequeño ir con mi padre en coche. Pararse a hablar con uno que iba por la calle, intercambiarse unas cuantas frases corteses, preguntándose por la familia incluso y luego despedirse con gran amabilidad. Mientras subía la ventanilla, me dijo -“coño, que me he equivocado” y yo -“¿eh?” -“que me he puesto a hablar con ese y cuando ya llevaba un rato me he dado cuenta que no era el que yo pensaba”. Aún me río cuando me acuerdo.

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Saludos

abril 25, 2008

Cordiales, desganados, reales, sinceros, falsos, de compromiso, amables, desagradables … El saludo tiene una variedad asombrosa. Cada mañana me cruzo con unas cuantas personas a las que saludo. Calculo que cada día saludo a unas 15 personas a las que no conozco más que de cruzarme con ellas, como mucho sé que son “el padre o la madre de …”.

El saludo te dice algo de la persona. Tampoco es que sea una ciencia exacta, ni tiene la fiabilidad de, que sé yo, los posos del café, pero sí puedes hacerte una composición. Sin agotar la extensa tipología, podemos señalar diversas modalidades de saludadores (o no saludadores): (A) los que cuesta arrancarle uno, (B) los que los derrochan (C) los que lo escatiman (D) los de compromiso (E) los desesperados (F) los cómplices

(A) Conozco gente que en saludo son bastante deficientes, pero que luego ves que son así, tirando a contenidos, no regalan saludos porque sí, a veces lo hacen con un gesto casi imperceptible, es su manera. Un ejemplar de esta especie lo lanza casi como si me lo tirara. Lo he visto hablando con la gente, y veo que en general es un tipo bastante tímido, que tiende a mirar al suelo, o sea que en realidad, me tomo su saludo piedra como una deferencia.

(B) Mucho mejor en cualquier caso que aquellos que los reparten a diestro y siniestro, como políticos en campaña, solamente les falta besar a los niños. Es gente que después de saludarte efusivamente, a la hora de entablar cualquier diálogo por nimio que sea te mira, arruga la frente en gesto de “¿de qué conozco yo a este?”.

(C) También están los que miran para otro lado. A estos al final me gusta cogerlos en un renuncio. Pero vamos a ver, si nos cruzamos cada día, si yo sé quien eres tú y tú quien soy yo, ¿cuesta tanto hacer un gesto?. Así, busco el contacto visual, que ellos rehuyen, y entonces sé que he ganado. Si me saludan, he ganado también. En realidad todo esto lo digo más que nada para dar algo de contenido a esta modalidad, porque realmente, a estos que ignoran a los demás, tampoco les hago mucho caso.

(D) Estos responden a un patrón de contraste entre lo dinámico y lo estático. Lo dinámico soy yo, que paso por delante, lo estático son ellos que están siempre allí. Quiosqueros, porteros de finca, comerciantes en general. Lo incómodo no es saludarles, al revés. Pero faltan reglas claras para evitar el exceso. Tenía un amigo hace años al que visitaba a menudo.  También pasaba frecuentemente por delante de su casa, así que me veía en el incómodo brete de saludar tres o cuatro veces, saludar una y luego ignorar, lo que era algo absurdo … o al final la solución definitiva, ir por otro lado para evitar pasar por ahí.

(E) Los desesperados son los que buscan el saludo ajeno como otros van corriendo por la mañana a tomarse un café. Están dominados por el afán de saludar, los ves que de lejos acechan a sus presas, y dirigen sus miradas ansiosas hasta que pescan. Yo estoy en la agenda de dos de ellos, una madre y un hijo, que te saludan incluso por la espalda, cosa que contradice las leyes fundamentales del saludo. A ellos no les importa. Sonríen complacidos cuando respondo -por duplicado, y casi sin respirar-.

(F) A veces entre la multitud hay gente que decide saludarse. Yendo al colegio, es lógico que salude a otros padres de “mi” clase, pero no lo es tanto cuando el que saludo es un padre de otra clase que no sé ni como se llama él, ni sus hijos. Lo tengo muy claro, en este caso, el nexo es una corbata. Durante un tiempo nos hemos ido encontrando, y coincidiendo en que los dos llevábamos corbata.  Supongo que eso es lo que crea  el vínculo  para, entre una multitud descorbatada, considerarnos pertenecientes a un mismo subgénero, a una minoría.

Para el próximo día dejo mi modalidad favorita, los saludos confusos.

Aerolíneas Ben-Hur

abril 7, 2008

Una compañía aérea ha anunciado recientemente la división de sus aviones en cuatro franjas tarifarias. De buenas a primeras se me ocurre que se acaba con la clásica división en dos bandos: entre ricos y pobres, entre business y turista, entre los que viajan pagados por la empresa y los que se lo tienen que pagar ellos. Reflejo de una mayor complejidad en el mundo, hay ahora intercaladas una clase media alta y otra media baja. Los extremos, muy alejados entre sí.

Eso cambia los aviones tal como los conocemos. Falta por ver como se articulará la separación. Las clásicas cortinillas, o métodos más radicales. No podemos descartar que en vuelos transoceánicos podamos ver historias de amor imposibles, estilo Titanic. La sinopsis vendría a ser “chica de fila 2 se aventura al descubrimiento de las partes marginales del avión y vive un romance breve con chico de fila 37”.

Creo que esto no acabará aquí. El siguiente paso, para el que solamente falta un poco de valentía e iniciativa empresarial, será el poner en la bodega a unos pasajeros (eso de entrada, más adelante, también en la bodega habrá clases), que podrían practicar remo a 10.000 metros, o incluso adaptándonos a nuevos tiempos, producirían energía dando pedaladas a una especie de bicicleta estática. Con el lema de hacer deporte a la vez que reducir gasto energético, los bajos de los aviones irían llenos de modernos ben-hures.

Pensé en este topic, con su título y todo el sábado por la noche. La imagen de las galeras, de Ben-Hur, tenía rostro, claro. El domingo por la mañana oí la noticia de la muerte de Charlton Heston. Me pareció una extraña coincidencia.

Paris desde el río 1½

abril 2, 2008

Hace cerca de año y medio empecé con una historieta titulada Paris desde el río. Año y medio después volví a Paris, y volví a verlo desde el río. En algunos aspectos puede decirse que hemos mejorado. Ahora incluso tengo un móvil que hace fotos, y alguna vez tenía que utilizarlo. Además, esta vez fuí en la flota fetén, no sin cierta nostalgia de otros tiempos peores, los tiempos de las vedettes.

Subí a la Torrre Eiffel, cosa que en mi anterior visita no había hecho, y que sinceramente, es de esas cosas que solamente sirve para decir que lo has hecho. Porque sí, vale, hay una buena vista de Paris, pero realmente tampoco es para tanto. Las colas, el gentío, el hecho de que desde el Sacré Coeur se tenga una panorámica semejante, son algunas razones para ponerlo en la lista de cosas que no hace falta hacer ni siquiera una vez si visitas Paris.

A pesar de que la visita no fue muy larga, era la primera parada del viaje, le saqué provecho. Por ejemplo, estuve en Versalles. Al volver me he informado un poco más, porque uno se da cuenta que sabe tres o cuatro tópicos o lugares comunes sobre determinados acontecimientos, y que desde luego, no hay nada mejor para despertar el interés por la historia que visitar sitios históricos.

Estar alojado en un barrio distinto que en mi visita anterior fue bueno, pues aunque estuve de nuevo por algunas zonas, por regla general visité sitios totalmente distintos. Repetí, y me alegro, el paseo en torno a Notre Dame y la Ille de la Cité. Como novedad, por decir una, la visita a la Place des Vosges, que hizo honor a la fama que la precedía como una de las plazas más bonitas del mundo.

Por tierra, mar y aire. Debo confesar que sí me pareció sorprendente ver Paris desde el aire, en concreto desde el avión de regreso, en una larga vuelta, parecía que el piloto se recreaba, con la torre Eiffel de referencia. Una panorámica nocturna fantástica, a vista de pájaro ciertamente.

Y volviendo a lo de ir en barquito por el río … pues casi estaría en la lista de cosas que con una vez ya vale. Pero ya se sabe, donde manda patrón no manda marinero. El recorrido era incluso un poco más largo, era de día y no de noche … y poca novedad más. De todos modos, no lo digo muy alto, creo que con dos veces basta.