Archive for 30 junio 2008

TVE y el rock

junio 30, 2008

Está claro que para algunas cosas este país sigue siendo de segunda. Más de veinte años después aún me acuerdo de la penosa cobertura del Live Aid, evento único, entonces y ahora. Por más que hayamos ganado la Eurocopa, no hay que dejar eso tan español de cagarse en uno mismo, o en sus propias instituciones. En este caso, con toda razón. El otro día anuncia TVE el concierto de Neil Young (grandioso concierto, por cierto) en el festival Rock in Rio, que curiosamente no se celebra en Rio, ni junto a un río, sino en Arganda del R (la R es de Rey, no de Río). Vergonzosa retransmisión.

Anuncian conexión a las 0.15. Tenemos que aguantar entre 15 y 20 minutos, interrumpidos por un pequeño bloque publicitario, de sandeces cada una más grande que la anterior. Un tontito retransmitiendo un desmayo de un espectador de primera fila, otro tontito en el backstage riéndose de lo poco que aguantaba el desmayado, una tontita diciendo que sí, que bueno que a los que les guste Neil Young, es culturilla, y hay que verlo, pero que ella se va a la carpa dance. Vamos, como si antes de un partido de fútbol el comentarista -en tonillo sobrado- dice que él se va, que prefiere ver el voley playa, o el 1 de enero el enviado especial al concierto de Año Nuevo dijera que se queda fuera comiendo una tarta sacher porque eso de la música clásica es un coñazo.

Los locutores no dejaban de hablar, adelantandose al principio de la canción para anunciar el título, quitando ese pequeño placer que es descubrirla en sus primeros -o segundos- acordes, cayendo en clamoroso orsay víctima de los false friends: I appreciate it dijo Neil, y el locutor alborozado ¡lo aprecia, ha dicho que lo aprecia!.

Y para rematar la faena, la fascinante elección del target publicitario de las largas pausas. Tuve tiempo de apuntarme algunas marcas que no compraré jamás, como ese champú anticaspa que anuncia Kiko Narváez o ese automóvil que empieza con un combate de esgrima y acaba después de un plácido viaje en Paris, o en Berlin, me da igual -mi hijo mayor se indignó hace unos días viéndolo: “están peleando, y luego en un coche, eso no tiene sentido”, dijo-. Luego otro de mensaje odioso, niño con aparato en los dientes, madre superfina y segura. Después otros de estética chirriante, de politonos y herejías similares. Y el que me fascinó más: el del último disco de de David Civera. Como es sabido, igual que la mosca y el ser humano comparten base genética (me encanta eso de los ojazos de la Bergman), el 99% de los fans de Neil Young declaran que su segundo artista preferido es David Civera, y viceversa.

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Tiempo de fútbol

junio 6, 2008

En el verano del 2002 durante el Mundial de Corea y Japón me cabreé bastante. Más que nada por que era un Mundial semiclandestino, con horarios infames y en buena parte de pago, además en una plataforma que no era la mía. Recuerdo ducharme por la mañana mientras oía cronicas de lo que había pasado la madrugada anterior, pasarnos el día entero oyendo lo mismo, con las previas a las 12 de la noche, o ver partidos antes de la hora de comer. Todo eso era totalmente antinatural. Así que cogí el libro de Nick Hornby Fiebre en las gradas, y me reconcilié con el fútbol. Porque ese libro representa muy bien lo que es ser hincha, el amor a los colores, la -alta- fidelidad. Incluso, como parte de la terapia, empecé a escribir mi propia Fiebre en las gradas -versión de bolsillo-, pero eran malos tiempos, un poco depresivos, en pleno periodo gaspartiano. Creo que ahora puedo retomarlo y cubrir el último quinquenio.

Ahora vuelve la Eurocopa. Descubriremos nuevos jugadores, gente que pasa más o menos desapercibida, salvo para los grandes especialistas, de los que cada vez hay más -cosas de la globalización-. Tipos que se destapan en una gran competición, y que dejan esa huella que luego será difícil borrar. Aunque luego hayan defraudado. Yo recuerdo a Ronald de Boer en el Mundial de Francia, y ese era un pedazo de futbolista. El que vino al Barça sería el tercer hermano.

La Eurocopa me causa en general muy buenos recuerdos. Desde aquella francesa que empezó en diciembre de 1983 con la épica goleada a Malta, y continuó en verano con esos goles de Maceda, o los grandes paradones de Arconada, con aquel Portugal de tíos melenudos y bigotudos … con un tipo genial de nombre Chalana a la cabeza o el mismísimo Platini, que completó un torneo brillante. También me acuerdo mucho de los holandeses en el 88, los recuerdo especialmente sentados en una especie de grada, pateando el suelo celebrando el título. Pero más allá de eso, era un equipazo. Con la columna vertebral del gran Milan de Sacchi mas Ronald Koeman, Wouters, Vanenburg o el portero Van Breukelen, había grandes mimbres para hacer un super cesto. Deben ser cosas de la edad, pero recuerdo mejor esas Eurocopas que las más recientes. Bueno sí, hay momentos memorables posteriores, como un gol de Alfonso a Yugoslavia en 2000 o Zidane dando una exhibición ante la defensa española en lo que Segurola describió como un hombre jugando contra niños. Curiosamente ese partido nos mandó a casa fallando un penalty, como cuatro años antes en Inglaterra. Vaya, pues sí, me acuerdo de más cosas de las que pensaba.

En realidad a mí no me gusta el fútbol. Todo esto era una excusa para poner a Marilyn haciendo el saque de honor. Preciosa foto de un señor llamado Bob Henriques en un partido amistoso entre los EEUU e Israel en Nueva York en 1959. La pongo en dos versiones porque el plano completo permite apreciar el traje ceñido que dificulta ese centro templado, y el plano corto la belleza de la Monroe a la que se añade el detalle de las caras de los circundantes. Desde luego, si yo fuera entrenador, de cualquier equipo, de cualquier cosa, Norma Jean sería siempre titular.

Fuego cruzado

junio 2, 2008

La cosa empezó hace diez días. Aunque su origen se remonta a algo más atrás. Hasta hace bien poco tenía un ordenador de mesa, con una conexión de ADSL sencilla. Ahora tengo un portátil, así que el wi-fi empieza a tener sentido para mí. Hace diez días entro en la web de la competidora de mi compañía actual, que tenía una buena oferta, mejor que la que pago ahora. Me acojo a esa oferta y solicito el cambio de operador, o como se diga, que yo en realidad solamente hacía click click. Hace tres días me llaman de mi actual compañía, un gallego persistente y que se explicaba bien. Me pregunta amablemente las razones de mi cambio. Le digo la verdad, “nada personal, son negocios”. Un tema de precios, simplemente. Con acento gallego embriagador me sonsaca las condiciones de esa mejor oferta, y me ofrece una mejora. Además, no es por nada pero anduve listo, le dije que el router me lo regalaban. Él no podía ser menos y me lo regalaba también. Así que acepté la contraoferta.

Faltaba un pequeño detalle. Tenía que ser yo personalmente quien me diera de baja de la oferta de nunca jamás. El gallego me conectó directamente, y me pasó amablemente con un teléfono del competidor. Allí me intentaron mejorar la mejora, pero no me pudieron comprar. Yo ya había dado mi palabra. Además, no me ofrecieron lo suficiente. Me despedí de ellos consolándoles -¡yo a ellos!-, diciendo que no era nada personal, que en móviles sí era cliente suyo, y en telefonía fija, por narices también. Diez minutos después, tal como me había dicho, me volvió a llamar el gallego, que quería asegurarse de que todo había ido bien. Glups, cualquiera le decía que no. Cerramos el trato, y me dijo que el router wi-fi saldría pronto. Y tan pronto, ya lo tengo aquí.

Estoy mejor que hace diez días, pagando menos y con router nuevo. Aunque me haya visto en medio de un fuego cruzado, y haya tenido yo mismo que bajar al campo de batalla. Fue un momento duro, pero valió la pena. A veces sí que es verdad eso que dicen, que hay competencia.