Perplejidades breves

Hay pequeños momentos, que pasan rápido, que son inesperados, que te dejan algo perplejo, pero que luego recuerdas durante mucho tiempo.

Yo hace años no llevaba nunca fuego, creo que lo hacía para fumar poco o alguna cosa así. Total, que solía pedir fuego por la calle. Una vez me dijo uno “tú ya me pediste fuego el otro día”.

Al contestador de casa llamaron una vez, dejaron un mensaje rarísimo, encargando unas cajas, pero como de adorno, no sé, una cosa muy extraña. Al cabo de un rato -supongo, iba seguido- la misma voz dice “hola soy el de antes, que me he equivocado (risilla nerviosa), perdone .. que burro (de él mismo)”

Un día estaba andando por la calle en Gijón. En un semáforo se me acerca un señor y me pregunta si el enfermo ya está mejor. Le dije que creía que me confundía con alguien; él se fiaba más de él mismo que de mí, así que volvió a insistir. Me preguntó si yo no era el marido de la hija de nosequien. Dije que no, bastante seguro, pero ya con un atisbo de duda. Rectificó y me dijo que era igual igual que él. Parece que tengo un doble en Gijón.

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