Archive for 29 diciembre 2008

Los mensajes navideños

diciembre 29, 2008

Una tradición que no solamente se mantiene sino que se expande, a pesar de su evidente anacronismo, es la de los mensajes navideños. En Nochebuena, en Fin de Año, en Reyes … las autoridades se reparten estratégicamente en estas fechas tan señaladas para no se sabe muy bien qué. A mí sinceramente no me aportan nunca nada, y como le debe pasar a la gente a la que no le gusta el fútbol, aunque uno no quiera, en esta época de pocas noticias uno se entera inevitablemente de las líneas maestras del discurso. Este año ha habido temática futbolera, con foto de los chicos de Luis de fondo, y mensajes tipo eslogan como juntos podemos, o tirar del carro. En su Belén, contrariamente a lo que uno espera, no adoran a los Reyes, sino al niño, como todo el mundo.

Yo creo que esto va de capa caída, como lo demuestran la existencia de apuestas previas sobre si dirá antes “orgullo” o “satisfacción” o los shares de audiencia que van a la baja -¿acarreará esto su retirada de la parrilla?, ¿será relegado a la 2?, ¿lo resituarán en horario de madrugada?-. Y es que este tipo de tradiciones tenían sentido en una época en la que el Rey, la Reina o quien fuera la autoridad competente apenas se mostraba a la plebe. Cuando el emperador del Japón anunció por radio la rendición en 1945 hubo muchos suicidios. Más por oir la voz de alguien que se suponía divino, que por la derrota en sí.

Encima, lo peor es que aún nos quedan otros discursos por oir, los del presidente del Gobierno, los de la Comunidad Autónoma respectiva, al menos en la mía, y segun me informan, creo que el presidente de mi Comunidad de Vecinos tiene previsto emitir en nuestro canal de TV un mensaje de esperanza hacia el futuro, sumado a deseos de paz y prosperidad, así como unidad ante las adversidades y tal.

El mensaje institucional desde Tácitamente es el mismo de siempre. Y no hace falta ni decirlo. De lo contrario, no haríamos honor a nuestro nombre. Aquí seguimos, mirando el horizonte, y las líneas que vienen. De todos modos, lo resumo. Feliz 2009.

Este año no os felicito la Navidad

diciembre 21, 2008

Me remito a mi felicitación del año pasado.

En casa cariñosamente (o quizás no, acabo de caer en que existe esa posibilidad) me llaman Scrooge. Siempre he sido un poco contrario a estos excesos, a esta concentración de todo en tan poco tiempo. Me gusta estar con mi familia todo el año, me gusta comer todos juntos cuando podemos. Por suerte hay ocasiones suficientes, bodas cada vez menos, pero sí bautizos e incluso alguna comunión, y las mejores, aquellas que se celebran por el placer de vernos. Esta Navidad con crisis lleva un perfil bajo que me va bien. Quizás porque yo también soy de perfil bajo. Hay una cierta contención, y al menos de puertas afuera, un rechazo de lo superfluo.

Por darle un poco de contenido a esto, recuerdo un par de momentos prenavideños o directamente navideños especiales, por insólitos. Uno fue en Santiago de Chile, hace años (joder … ¿tantos?). Era la segunda semana de diciembre, ambiente prenavideño total, pero con un pequeño detalle, acercándonos al verano austral. Recuerdo en la puerta de un centro comercial ver a un pobre Viejito Pascuero -sí, ese señor gordo con barba blanca y vestido de rojo- sudando la gota gorda-. Me pareció surrealista, por no decir absurdo. Veo que en El Periódico de Guatemala coinciden conmigo.

El otro momento … de ese hace más tiempo aún. Berlin, un día de Navidad. Supongo que ahora será otra cosa, ya se sabe, esta nueva era, globalización, liberalización de horarios … Todo cerrado, todo, todo. Nos costó un montón encontrar una pizzeria, regentada por turcos, a los que imagino que el día ese les daba un poco igual. Siempre que pienso en Berlin me acuerdo de aquel día.

¿Os dáis por aludidos?

diciembre 17, 2008

El otro día ví esto anunciado en El Pais. No sé si se publicó en la edición nacional o solamente en la local, pero en todo caso, eso cuesta una pasta. Soy un poco curioso, lo reconozco. Pero no me atrevo a llamar. Seguro que Carlos tiene preparadas una serie de preguntas clave para averiguar si soy “el pueblo que conoce AL QUE ES y a su hijo, EL SEÑOR DE LOS EJÉRCITOS”. A la primera descubriría que no soy ese pueblo, que no soy ni siquiera otro pueblo ignorante, sino solamente un curioso, un cotilla de la peor especie.

Imagino que alguien que pone ese anuncio y se gasta esa pasta, pongamos unos 2.000 euros, no se andará con chiquitas, y él mismo se encargará de castigar al osado que se atreva a no tomarse en serio AL QUE ES y a su hijo, EL SEÑOR DE LOS EJERCITOS. Por eso, si alguno de vosotros os dáis por aludidos, y os ponéis en contacto con él, prefiero que no le habléis de mí a Carlos. No quiero que piense que hago bromas con esto.

Ni Facebook ni leches

diciembre 5, 2008

Creo que la primera vez que oí hablar de Facebook fue a finales del pasado año 2007. Fue mi jefe el que comentó que en los EEUU era el último grito internáutico. Me sorprendió, porque me considero mejor preparado que mi jefe para hablar de últimos gritos internáuticos en los EEUU. Su explosión y consolidación -la del Facebook, digo, no la de mi jefe- aquí ha sido espectacular. Se empezó a hablar en la prensa, primero en el marco de noticias económicas muy especializadas, luego en secciones de tecnología, y en febrero de 2008 o así ya se empieza a hablar con mucha mayor frecuencia. He vuelto a recurrir a la hemeroteca de la Vanguardia. Tienen 114 referencias a Facebook, 11 son anteriores a diciembre de 2007, a finales de enero iban por 23.

Desde el verano para aquí oigo repetidamente “¿sabes lo que es Facebook?” y/o “¿tienes Facebook?“. Me ha llamado la atención que lo dice gente muy diversa, en edad, en intereses. Eso sí, todo el mundo coincide: “no sirve para nada“.

Bueno, algunos le encuentran una utilidad, aunque sea marginal: está toda mi clase, me dijo un licenciado reciente. “Puedes encontrar amigos de cuando eras pequeño” me comentó otro, al que no veía yo especialmente proclive a mirar hacia atrás. Quiero decir, yo sigo en contacto regular con bastante gente que conocí antes de los 20, y con algunos que conocí antes de los 10. No me hace falta estar en una red social para eso.

Al final otro argumento repetido, “está todo el mundo“. Yo digo ¿qué mundo?. Y pienso en aquello que me decía mi abuela, “¿si ese se tira por la ventana tú también te tiras?”, argumento un poco tramposo por la hiperbóle que comporta, pero que ahora comprendo mejor.

Me parece alucinante la facilidad con la que la gente ofrece por ahí datos personales, y fotos que pueden ser vinculadas a personas con nombres y apellidos, y profesiones. Porque eso es lo más curioso de Facebook, la facilidad con la que mezcla trabajo y ocio, debe ser en eso en lo que consiste una red social. Me contaron un caso, que no debe ser único, totalmente contrastado: los encargados de un proceso de selección habían estado mirando, y comentando, las fotos en bañador que tenía en su Facebook una chica que había enviado un CV. Otro más, antes de decidirse por un candidato en otro proceso, buscaron en su Facebook, y lo que vieron no les gustó. Seguro que pronto leeremos historias como aquellas que venían en las míticas cartas en cadena (mucho más románticas que un frío e-mail): “Wilson Sarmiento fue abandonado por su mujer y despedido de su trabajo después de que publicase imágenes en Facebook de una fiesta de Navidad en la oficina“. Seguro que Wilson se lo pasó bien, pero le hubiera ido mejor si no hubiera tenido Facebook.

Tampoco tengo eso del Messenger. A ver si al final el raro voy a ser yo.