De instrucciones y etiquetas

Los manuales de instrucciones me producen cierta fascinación. En ocasiones incluso he guardado algunos que no hacían falta -pues su versión española iba en cuadernillo aparte-, con la vaga idea de ponerme a aprender nederlandés o suomi simplemente comparando con su traducción. Como puede verse en la etiqueta de arriba, las traducciones no son siempre muy fiables, aunque de eso hablaré luego.  Ahora estaba con los manuales. Aparatos electrónicos más o menos sofisticados tienen larguísimos manuales, en los que muchas veces lo obvio está explicado de manera excesivamente detallada, y lo que interesa ni si quiera se menciona. A veces parece que en un producto se gastan la pasta en la maquinaria interior, en el diseño exterior, en el embalaje y luego en la publicidad y que no dejan ni una parte ínfima del presupuesto para las instrucciones. A veces parece que el que las redacta tiene odio laboral dentro, odia a su empresa y a los que le obligan a hacer ese trabajo, además sin pagar -“no llega el presupuesto”, le dicen-. Solamente así se puede explicar lo malas que suelen ser.

Para lavar la ropa hay que seguir un manual de instrucciones que está concentrado en la etiqueta. Unos símbolos presuntamente universales pero que pese a todo aún no he conseguido nunca acabar de descifrar. Casi me manejo mejor leyendo jeroglíficos egipcios. Ayer reparé en esta etiqueta. Es de una especie de cojín cilíndrico con el escudo del Barça. Con unas bolitas blancas muy pequeñas y pegajosas en su interior. No está muy bien cosido, así que ya ha habido algún escape, y esas bolitas ínfimas se quedan pegadas a los dedos. No se puede luchar contra ellas. Intenté hacer caso del refrán, pero unirse a ellas tampoco es muy práctico, la verdad.

El caso es que reparé en esa etiqueta, prodigio de síntesis e instrucciones contradictorias, sobre todo si uno sabe idiomas. A saber lo que pondrían si estuvieran en suomi o nederlandés. En fin, pensaba que sabía inglés, pero he descubierto que no.  “Lavar a mano y secar al aire libre” se dice “do not wash”. Eso sí, al menos tienen el detalle de avisar: cuidado con las bolitas interiores. Luego está el tema de los jeroglíficos. Hay seis signos infames y misteriosos, de los que alcanzo a entender el de lavar a mano, y el de no planchar (cosa difícil tratándose de lo que se trata). Los tres de la derecha me parecen especialmente enigmáticos. Los veo ahí y parece que me estén retando, así que he tomado medidas drásticas. A grandes males, grandes remedios. De momento he cortado la etiqueta. Intentaré llegar a un acuerdo amistoso con las bolitas interiores.

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2 comentarios to “De instrucciones y etiquetas”

  1. listenn Says:

    Hombre, son el de no lejía (el triángulo tachado) y no secadora (la cuadratura del círculo tachada, creo).

  2. linoleo Says:

    Yo una vez me compre una tienda de campagna y las intrucciones en castellano eran surrealistas, se inventaban las palabras, -cuelque la muma- o asi, aun no se que es la muma, pero aun tengo esas intrucciones para reir con los amigos.

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