Archive for 25 septiembre 2009

Bernie

septiembre 25, 2009

IMGP3786 (Medium)

Uno  de mis detectives favoritos es Bernie Gunther. Me acerqué a su autor a través de otras obras. En concreto, empecé con Una investigación filosófica, que recuerdo que compré porque me gustó el título, lo que decía la contraportada, y era de una colección, la amarilla de Anagrama (Panorama de Narrativas, lo he tenido que mirar, es mucho más descriptivo la amarilla de Anagrama) que ya me ofrece confianza por sí misma. El caso es que antes de llegar a Bernie todavía me leí unos cuantos libros de Kerr (Esaú, El infierno digital, A tiro, Un plan quinquenal …), a veces mejores, otras peores, pero siempre bastante entretenidos. Como denominador común, unas tramas bien desarrolladas, a veces con un exceso de suficiencia-algún asomo de pedantería innecesaria-, y por lo general alguna que otra escena de sexo bastante infame, tanto en su ejecución como en la gratuidad de muchas de ellas. Me alegra no ser el único con esa opinión: el autor, con cierta capacidad de reirse de si mismo -la foto, tomada este verano en una librería londinense, también demuestra que tiene un sentido del humor muy british– decía hace poco, al recibir el premio de novela negra RBA “hasta ahora sólo me habían dado un gran premio, esa clase de premios que sólo pueden dar los ingleses, el Bad Sex in Fiction”, concedido por Literary Review – la revista del temible Auberon Waugh– a la peor descripción de una escena de sexo y que tiene a Tom Wolfe y a Norman Mailer en su palmarés”.

A todo esto aún no he hablado de Bernie. Desde que conocí a Kerr a mediados/finales de los 90, me había interesado la llamada trilogía Berlin Noir así que me llevé una gran alegría cuando apareció en edición de bolsillo hace unos cuantos años (si no recuerdo mal, fue la primera vez que se publicó traducida). Devoré uno detrás de otro Violetas de marzo, Pálido criminal y Requiem alemán. Cada una de ellas ambientada en una época muy concreta (respectivamente, el momento en que los nazis llegan al poder, el inmediatamente anterior al estallido de la Segunda Guerra Mundial y finalmente en la Europa de posguerra), y con evidentes referencias a nuestra memoria cinematográfica: M el vampiro de Dusseldorf o El tercer hombre, por ejemplo. Bernie Gunther es un gran personaje, un tipo decente en medio de la indecencia, un duro que recibe unas buenas palizas, un cínico con grandes dosis de ternura. Esa trilogía es brillante. Se asienta sobre la figura de Bernie y una ambientación muy lograda.

De manera sorpresiva hace poco apareció un cuarto libro de Bernie Gunther, y luego un quinto. Con mi apego al personaje, me lancé sobre Los unos por los otros, que me dejó un poco frío. La trama, muy interesante, en torno a la red Odessa y las vías de escape de los criminales de guerra, tenía demasiados giros inverosímiles, demasiadas situaciones de esas que uno se creía cuando las leía en el Jabato o el Capitán Trueno, en que el héroe estaba a punto de morir siete veces por historieta, y siempre al final de página, porque aparecían en entregas -no sé si semanales o quincenales- y había que tener al lector en vilo.  En cambio,  Una llama misteriosa recupera el pulso. Coexisten dos historias, una con Bernie más viejo en la Argentina de Perón, la otra con unos oportunos flashbacks en la Alemania de los 30, el terreno donde mejor funciona, sin duda, esta serie Berlin Noir. Espero con gran interés Si los muertos no resucitan.

Flintoff

septiembre 18, 2009

416079-andrew-039-freddie-039-flintoff-second-ashes-test-day-five

Los ingleses son raros. Eso lo sabe todo el mundo, y hay un montón de ejemplos. Conducen por el lado equivocado, el agua caliente no sale por el grifo donde pone C, tienen enchufes especiales y juegan al cricket. El cricket es un deporte de lo más extraño. De entrada ya cuesta encuadrarlo en un género. Es una especie de beisbol para pijos, pero me da que con unas reglas aún más complicadas. Ellos mismos lo dicen, en el cricket es tan importante o más lo que se comenta durante el partido que el juego en sí. Una excusa para que la gente se reúna y hable, y mientras  ven de reojo algo que les distrae. Aún así, no solamente es un deporte para mirar -o no mirar-. La gente juega en los parques, lo que no deja de ser una estampa curiosa, sobre todo porque se ve el ceremonial que hay detrás. Entre esas dos imágenes, la de calle y la de estadio, apenas cambia nada, los jugadores podrían estar intercambiados, y no se notaría la diferencia.

IMGP3542 (Medium)

ashesspread1_585x35_605105a

Durante este verano, el cricket estuvo en primera página de la prensa continuamente, compartiendo protagonismo con la swine flu, que es como ellos llaman a la gripe A. Resulta que se jugaba una cosa que se llama The Ashes. Una competición entre Inglaterra y Australia, que se enfrentan entre sí un montón de veces. Por lo que deducía de mis lecturas esporádicas, aunque es bastante posible que me equivoque, había una serie de amistosos previos y luego la competición propiamente dicha, que se prolongaba durante varios días. Me llamó la atención una imagen que se repetía constantemente, sin duda una foto icónica, la de Flintoff, héroe nacional, aunque creo que se perdió los partidos decisivos. En línea con lo desconcertante que es todo lo que rodea al cricket, Flintoff se llama Andrew pero todos lo llamaban Fred, o Freddie. Me acabé enterando de la razón: Flintoff suena como Flintstone, así que nuestro héroe fue rebautizado como Fred … o sea Pedro Picapiedra.

Como corresponde a cualquiera que quiera ser un mito, arrastra un historial en el que se mezclan bajones y subidas. Por supuesto, excesos con el alcohol, también bastantes lesiones, que amenazan su carrera. Parece que le van a retirar pero siempre acaba volviendo. Supongo que de todas esas cosas se acaba construyendo la leyenda. Estoy seguro que cuando se haga un repaso del verano de 2009 saldrá esta imagen de Freddie arrodillado, con un aire de suficiencia, con esa arrogancia tan british. Eso sí, yo sigo sin saber nada de cricket.

Ashes-2009-Andrew-Flintoff-1280wide_2337357

ashes-andrew-flintoff

The Damned United

septiembre 13, 2009

image-1-for-the-damned-united-gallery-608466714

Pensaba reaparecer -de verdad.- hablando de cricket, pero de momento sigo con el fútbol. Este verano era un best seller en las librerías inglesas una biografía de Brian Clough, versión bolsillo en la que se basa esta película. Brian Clough, diría cualquier aficionado de nivel medio alto, fue entrenador del Nottigham Forest (con Peter Shilton y Trevor Francis de grandes baluartes) que campeonó en Europa dos años seguidos, a finales de los setenta y principios de los ochenta entre el estupor de todos. Pocos años antes estaba en Segunda. Poco más hubiera podido decir yo de Clough hace un par de meses, de hecho hace un par de días. Me descargué, sin saber que iba sobre él, The Damned United, que explica su breve trayectoria al frente del Leeds United, el equipo que estaba en la cima del fútbol inglés en los primeros años setenta. Y es que entre el ManU de Best y el Liverpool de Keegan y luego Dalglish, hubo unos años donde el que dominaba el cotarro era el Leeds. Como en una sesión de hipnosis, mientras veía la película recordaba que el equipo que eliminó al Barça de Cruyff -jugador- en semifinales de Copa de Europa fue el Leeds United, en una noche de Sant Jordi en 1974. Luego en la final se cruzaron con el Bayern, y no hase falta disir nada más.

La película me pareció muy buena, muy entretenida. Los ingleses tienen una gracia especial para hacer esas ambientaciones setenteras sin que parezcan astracanadas -Billy Elliot, otro gran ejemplo-. Tienen también una manera de narrar, de crear las leyendas, de contarlas … El caso es que uno se encuentra al joven Cloguh y no puede evitar recordar a Mourinho, un tipo arrogante, que nunca se equivoca, obsesionado con medirse -provocando el enfrentamiento si es menester- con las grandes vacas sagradas. A diferencia de The Special One, Clough si tuvo una carrera como jugador, aunque se vio obligado a retirarse prematuramente por una lesión. Mmm, me acuerdo de un caso parecido, Javi Clemente otro entrenador de aparición fulgurante, joven, arrogante y triunfador. Una de las mejores cualidades de la película es como cuenta la relación de Clough con su segundo, Peter Taylor, encarnado por el actor Timothy Spall, un secundario de lujo, con aspecto de antigalán pero que siempre te sostiene una escena (todos de pie, que veo que empezó su carrera actuando en Quadrophenia). Me recordó a alguna de esas parejas de banquillo que parecen hechas para toda la vida, aún después de romperse, como la de Johan y Charly. El papel de Clough lo interpreta Michael Sheen, que ha aparecido por ejemplo en la reciente Frost/Nixon, y poco antes en la estupenda The Queen de Stephen Frears, haciendo el papel de Tony Blair, de quien me acordé demasiadas veces viendo esta película, que por ponerle algún pero flojea un poco en algunas escenas de vestuario … más que nada porque no sé  si en los setenta las plantillas eran tan cortas. Creo que no. En todo caso, cuando me pregunten por una película de fútbol, sobre el fútbol, pienso citar esta entre las primeras. Por cierto, la inspiración no vino sola. Ya en la Zona (Cesarini, of course) de esta entrada le devuelvo a Hele la apropiación de ideas.

There’s a few things I need you to know. Three

septiembre 6, 2009

1. Tres conciertos de U2 he visto este verano, dos en el Camp Nou y uno en Wembley. Y aún iría a ver alguno más. Un espectáculo grandioso,  una verdadera montaña rusa de más de dos horas.

2. Tres títulos ganamos la temporada pasada. La estética y la eficacia unidas como pocas veces se han visto. No sé qué haremos este año, pero auguro que lo volveremos a pasar bien.

3. Tres años cumplimos hoy. Tres años desde Paris desde el río, El club de los villanos y el eje del mal y Tócala otra vez, Hal. No recordaba que había empezado con tantas ganas. 106 entradas, 565 comentarios, y 38.124 visitas.