Dos curas

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El otro día subí al tren, de cercanías. Me senté al fondo del vagón, al lado de una chica joven, vestida de negro, de un negro elegante y bastante guapa, de mirada aburrida. Me senté a su lado porque ese asiento estaba orientado en la misma dirección del tren. Si me hubiera sentado enfrente no la hubiera tenido que mirar de reojo de vez en cuando, pero seguramente tampoco hubiera reparado en el cura que estaba sentado ante ella. El asiento de delante mío estaba vacío. Había llovido mucho, y se me habían mojado los zapatos, y el traje. Sonó el móvil. Era del cura, un cura relativamente joven -sobre todo teniendo encuenta la media de edad de ese colectivo-, de cuarentaytantos. Ya me chocó que tuviera móvil, comentó lo de la lluvia con su interlocutor –estoy como un pez, dijo, y me dió por pensar en milagros, con panes incluidos-. Pero creo que incluso levanté las cejas cuando se despidió diciendo nos vemos en el bar. La leyenda del santo bebedor pensé yo. No llevo datos estadísticos, pero no creo que haya coincidido muchas veces con un cura en el tren. Unas paradas después llegó la sorpresa. Un segundo cura, mayor -estilo Padre Brown-, entró en el vagón y se sentó justo delante mío. El otro, que lo tenía a su lado, lo miró de reojo pero no le dijo nada. Yo estuve a punto de decir salúdense, son colegas . Pero me callé. El padre Brown llevaba una carpetilla transparente en la mano. Se veía un discurso que -supongo- debía pronunciar. En el título salía Darwin. Era breve, porque pude leer la frase final: esto es lo que tengo que decir sobre Darwin. Me quedé con ganas de saber el qué, pero llegó mi parada y me bajé. Darwin, curas y móviles. Todo muy raro. La joven de al lado seguía con sus auriculares, y su mirada aburrida.

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2 comentarios to “Dos curas”

  1. linóleo Says:

    Como cambian los tiempos, un cura con móvil, hasta hace poco el cura de mi barrio, iba con sotana. Lo del bar no me sorprende, siempre les ha gustado comer y beber bien. Pero bueno, deberían modernizarse en otras cosas no en el uso del móvil, falta le hace a la iglesia.

    Salu2

  2. tacitus Says:

    Estos sotana no, pero negro impecable y alzacuellos. El otro día me crucé con el cura joven por la calle, me paré y estuve a punto de saludarlo, pero es lo malo de ser tímido

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