Archive for 27 noviembre 2009

Tres guiris

noviembre 27, 2009

Después de los dos curas, los tres guiris. Mis viajes en vagón de tren –de cercanías- son fuente de inspiración. O ya me queda muy poco que contar de fuera o ciertamente –parafraseando a Bogart en El halcón maltés– esos viajes son del material del que están hechas las entradas de Tácitamente. Fue el martes, me subí al tren –de cercanías- con destino al Camp Nou. Iba a ver –aunque entonces no lo sabía- una lección de fútbol. Yo iba ligero de equipaje, solamente llevaba un bocadillo. Iba al fútbol, así que no tenía el libro o periódico que suelo llevar siempre. No está bien visto entrar en un estadio con lectura bajo el brazo. Una vez fui cacheado por ese motivo. Les parecí subversivo, sospechoso de pensar por mi cuenta. El ir sin nada me permitió escuchar sin disimulo, solamente algunas miradas al vacío de vez en cuando. No necesitaba disimular que leía. Eso cansa mucho, lo sé por experiencia.

En la siguiente parada se sentaron tres guiris en los asientos libres que en la otra historia ocuparon los dos curas y la chica aburrida. Esta vez eran dos chicas y un chico, de veintipocos años. Los tres extranjeros. Él era americano, de Nueva Orleans, según deduje luego. Fácilmente podría formar parte del reparto de High School Musical. Five years later. Las chicas europeas, una francesa, se le notaba el acento al hablar inglés. Y tenía una tos de fumadora que creo que solamente puede tener una chica francesa. La de mi lado –de nuevo tuve que mirar de reojo- tenía menos acento, así que no supe bien de donde era. Holandesa quizás, que esos hablan tan bien inglés que se les entiende todo y no se deduce su origen. Las dos rubias, las dos muy guapas. La francesa de tos espeluznante –si hubiera sido médico la hubiera auscultado allí mismo- una belleza de portada de revista. La de mi lado, una belleza con personalidad, más interesante.

Hablaban de fútbol, iban a ver el partido no se donde. Yo estuve a punto de intervenir, “pues yo voy al campo”. Pero no me pareció apropiado, al fin y al cabo no tenía mucho más de diez minutos de viaje, así que decidí callar, y escuchar. En seguida el joven guapete intervino a favor del fútbol americano. Resulta que tenía abonos para los Saints, que desde el Katrina para aquí se habían convertido en un equipo vincente, como decía Capello (obviamente, la expresión la traigo yo, el joven Chip seguro que no sabe ni quien es Capello). De ahí deduje yo que era de Nueva Orleans. La belleza francesa, entre bostezos –siempre me tocan chicas aburridas cerca- se puso a enviar mensajes de móvil. La belleza interesante y Chip siguieron hablando, él explicaba los rituales de los días de partido, con barbacoa incluida. Se pusieron a hablar de la Superbowl. La belleza interesante, genuinamente interesada, yo creo que en Chip más que en el football, le preguntó cómo llegaban los equipos a la final de la Superbowl. Chip empezó a explicarlo, un sistema complejísimo, tuvo que coger un papel y todo. Se pasó minutos tratando de buscar de donde salían esos finalistas, trazando un cuadro en que intentaba llegar a determinar como las eliminatorias de equipos que venía de ligas diferentes podría desembocar en un partido final. La rubia interesante y la rubia de belleza de portada se pudieron a hablar. Chip seguía en lo suyo. Llegó mi parada y me bajé, no sé como acabaría la cosa, pero creo que perdió una gran oportunidad. No puedes aburrir a una rubia interesante. Game over, Chip.

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Emerald Who is who

noviembre 20, 2009

Me fascina de Internet el spam, en continente y contenido, tengo una atracción fatal hacia los nombres de los que escriben mensajes spam y me quedo hipnotizado ante el contenido de los mensajes. También tengo cierto aprecio por un buen scam. Hace poco recibí uno, del Emerald Who’s who. Leí con sumo agrado mi reconocimiento ¡al fin!, como potencial candidato para representar a mi comunidad profesional en la edición 2009-20010 (wathever it means, añado). Nadie es profeta en su tierra, ya se sabe, tuvieron que venir los americanos, y nada menos que del Emerald Who’s who a reconocer mis méritos. No me han dicho exactamente lo que les ha gustado de mí, yo creo que es un poco el todo, el conjunto. Sí, un premio a toda mi carrera, un lifetime achievement award.

En fin, como puede verse aquí y aquí hay envidiosos que intentan desprestigiar ese Anuario Selecto. Será que ellos no estaban nominados. Bueno, me despido que tengo que preparar mi induction speech. Creo que me pondré un traje, sin corbata. No sé si me hace más ilusión esto o ganar un premio Nobel. Acabo de recibir un mail diciendo que estoy entre los prenominados para el próximo año. Les voy a mandar ahora mis datos, que necesitan mi tarjeta de crédito para ir reservando hotel ya, que Estocolmo en diciembre es una ciudad muy concurrida.

La carta del Emerald, que sé que os gustará leerla, que os alegráis por mí.

Dear J.,

You were recently chosen as a potential candidate to represent your professional community in the 2009-10 Edition of Emerald Who’s Who.

We are please to inform you that your candidacy was formally approved October 16th, 2009. Congratulations.

The Publishing Committee selected you as a potential candidate based not only upon your current standing, but focusing as well on criteria from executive and professional directories, associations, and trade journals. Given your background, the Director believes your profile makes a fitting addition to our publication.

There is no fee nor obligation to be listed. As we are working off of secondary sources, we must receive verification from you that your profile is accurate. After receiving verification, we will validate your registry listing within seven business days.

Once finalized, your listing will share prominent registry space with thousands of fellow accomplished individuals across the globe, each representing accomplishment within their own geographical area.

To verify your profile and accept the candidacy, please visit here. Our registration deadline for this year’s candidates is December 31, 2009. To ensure you are included, we must receive your verification on or before this date. On behalf of our Committee I salute your achievement and welcome you to our association.

Sincerely,
John Franklin
Vice President, Research Division

Emerald Who’s Who
954 3rd Ave, Suite 817
New York, NY USA
reci

It was twenty years ago today

noviembre 2, 2009

Acabo de ver el calendario, y caer en que era 2 de noviembre. Y mi cabeza se ha ido a 20 años atrás. Yo era joven, pequeño, diría. Tenía 3 años. Tres años en esto de los conciertos de rockstars. Había debutado en el 86 viendo a Sting y sus tortugas azules, habia visto a Bowie y sus arañas de cristal, a Peter Gabriel presentando su so, y a U2 subiendo una bandera blanca a lo alto del Joshua Tree. Pero no empecé a sentirme un tío grande hasta que no ví al Macca. Recuerdo que volvía en el avión de vacaciones, de esos regresos de primeros de septiembre después de más de dos meses. Y lo leí en el periódico. Después de un montó de tiempo salía de gira. Iba a Madrid, y pensé “voy”. Y vaya si fuí, porque yo era pequeño pero decidido. Además me fuí a lo grande. El concierto fue un jueves. Llegué a Madrid un miércoles, y regresé el domingo por la mañana, derrotado pero feliz, en autobús, ese que viniera a cuento o no, siempre paraba en Alfajarín. Me acuerdo del día antes del concierto, de ver un Madrid-Milan en un bar y del día después, una fiesta de colegio mayor que ríete tú de las pelis americanas.

Pero sobre todo me acuerdo de ese día, de la emoción, de la leyenda, del tipo que había vuelto con un buen disco Flowers in the dirt, y lo salía a defender con toda convicción. Me acuerdo de pensar como rockeaba ese tío, al que nunca nadie pudo llamar blandurrio delante mío sin que saliera a defenderlo con vehemencia. Su carrera con los Wings, representada con temazos como Band on the Run o Live and Let Die, su nuevo disco con canciones como My brave face o Put it there, pero sobre todo ese repertorio inigualable con Got to Get You into My Life, The Fool On the Hill, Can’t Buy Me Love, Good Day Sunshine, I Saw Her Standing There, Hey, Jude, la deslumbrante Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band y algunas otras que me dejo (incluyendo Yesterday, con la gente mandando a callar a los que la coreaban o Get Back). Y ese final imbatible, Golden Slumbers, Carry That Weight, The End.

No solamente es que disfrutase todas y cada una de las canciones, era también la emoción especialísima, que quizás nunca había sentido ni volví a sentir una igual en un concierto de rock. Fueron otras, pero como esta ninguna. Hace 20 años a estas horas estaba yo en buena posición apretujado en las primeras filas del Palacio de Deportes de la calle Goya -ardió ese día y ardió de verdad unos años después-. Era la época en que iba a los conciertos y me ponía allí delante, donde podía. Luego en los noventa ya empecé a irme a la grada, pero yo también tuve mi pasado salvaje.

Recuerdo muy bien la noche de aquel día, recuerdo flashes, momentos, destellos, y la felicidad. El Macca, puto amo.